CUERNAVACA, Mor., 12 de enero 2021.- Las facilidades que las autoridades estatales dieron a la industria restaurantera para seguir operando en el semáforo rojo evitó el despido masivo de personal y redujo el riesgo de quiebra de los negocios, señaló la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC), Griselda Hurtado Calderón. 

De no haber encontrado sensibilidad en las autoridades estatales, la empresaria dijo que Morelos se encontraría en una situación similar a la que se presenta en la Ciudad de México con los empresarios del ramo, protestando porque los obligaron a cerrar de manera total durante el actual semáforo rojo de la pandemia del SARSCOV-2. 

Puntualizó que los 5,521 restaurantes registrados en el ayuntamiento de Cuernavaca, contribuyen de manera importante a la economía de la ciudad, con una derrama económica mensual promedio de 500 millones de pesos entre la compra de insumos en mercados locales y cadenas comerciales.

La operación al 25 por ciento de aforo permite mantener por lo menos un flujo mínimo a la economía interna y, sobre todo, la conservación de los empleos en el sector. Hurtado Calderón agregó que actualmente, los empresarios solo hicieron ajuste en los horarios y días de descanso del personal con la finalidad de evitar que pierdan el empleo y con el ingreso mínimo garanticen los insumos básicos a sus familias. 

El ingreso que están teniendo las empresas en esta difícil coyuntura por el coronavirus y el segundo semáforo rojo está siendo canalizado al pago de los gastos mínimos que permitan la operación y los sueldos, pero no es suficiente para que los restauranteros enfrenten el pago de los pasivos que arrastran desde el año pasado. 

Por lo mismo, tampoco están recurriendo a la contratación de créditos, porque la liquidez que tienen con la operación al 25 por ciento no es suficiente para enfrentar el pago de deuda, y aparte los bancos han cerrado las puertas al Gremio Restaurantero a falta de ingresos. 

Por ello, la apuesta en este momento es a que las autoridades locales se mantengan sensibles y que la crisis que golpea actualmente a la industria restaurantera de la Ciudad de México no llegue al Estado Morelos.