El Pronóstico del Clímax: Y sin embargo, resuella
Estoy seguro de que a todos nos han hecho la pregunta, o nosotros mismos nos la hemos hecho. La semana pasada en Godinlandia, me preguntaron: ¿comerías carne humana?
Yo tenía unos 8 años cuando vi la película Viven (1993). Protagonizada por un jovencísimo Ethan Hawke, en ésta se narra la tragedia de los Andes de 1972, donde un equipo juvenil de rugby uruguayo sobrevivió setenta y dos días tras un accidente aéreo. Los sobrevivientes se ven obligados a comer la carne de sus compañeros fallecidos para no morir. Quedé impactado por el film. Si mi vida dependiera de ello, ¿sería capaz de comer la carne de una persona?
La escena final de Hannibal (2001), dirigida por Ridley Scott, es sumamente perturbadora. El Dr. Lecter viaja en avión después de haber burlado a las autoridades. El mítico personaje, interpretado por Anthony Hopkins, saca un túper con comida gurmé, como espectadores sabemos que es parte de un cerebro humano. Un niño sentado a su lado siente curiosidad por lo que come, Hannibal le ofrece un bocado diciéndole: siempre es importante probar cosas nuevas. Resulta aterrador ver al infante disfrutar el peculiar alimento.
Las películas mencionadas anteriormente me dejaron pensando durante mucho tiempo sobre la antropofagia. Durante mucho tiempo mi inquietud caníbal estuvo apaciguada hasta que…
En enero del año pasado cayó en mis manos un libro que me dejó sin palabras. Cadáver exquisito (2017) de Agustina Bazterrica, Premio Clarín 2017, es una obra directa que tiene la capacidad de incomodar sobremanera al lector.

La escritora argentina nos sitúa en un futuro cercano donde un virus letal ha infectado a los animales, por lo tanto, la carne de éstos se ha vuelto letal para las personas. Ante la carencia de proteína animal, se normaliza la cría, matanza, industrialización de seres humanos para el consumo alimentario. A éstos se les da el nombre de producto o cabezas.
El protagonista es Marcos, encargado de un frigorífico de gama alta, quien se encuentra sumido en una gran depresión después de perder a su único hijo y separarse de su esposa. La vida del protagonista da un giro inesperado cuando el propietario de un criadero le obsequia una cabeza hembra de calidad top. Una de las reglas en esta distopia es que está prohibido crear vínculos afectivos con el producto. Todo se sale de control cuando Marcos empieza a tratar a la hembra como a un ser humano.
La prosa utilizada por la autora es fría y distante, pareciera que es el manual técnico de un rastro, dejando atrás cualquier pizca de humanidad, esto intensifica el horror distópico planteado.
Cadáver exquisito es un libro maravilloso que he regalado en distintas ocasiones después de haberlo leído. Uno no puede ser indiferente hacia esta lectura en donde se pone en entredicho la industria ganadera y su falta de escrúpulos, así como la empatía y la condición humana.
No sé a ustedes, pero a mi ya me dio hambre.
Somos los libros que leemos…