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WASHINGTON, EU, 20 de noviembre de 2015.- Osama Bin Laden tenía muy claras sus prioridades a la hora de sembrar el terror. Estas pasaban por acabar con la vida de todos los norteamericanos que fuera posible, dejar de lado los conflictos internos con regímenes de Oriente Próximo y la creación de un Estado islámico, según documentos hechos públicos hoy miércoles por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y que fueron incautados por los Navy Seals durante la operación en Pakistán en la que murió el líder de Al Qaeda, informó El País.
Pero al margen del debate sobre las tácticas —que no pareció ser fructífero a juzgar por el actual estado de la situación internacional—, los documentos desclasificados permiten conocer los intereses literarios del fundador del grupo terrorista, cuya imagen estaría más cercana a la de un viejo recluido en una cárcel —y que solicita lecturas a sus visitantes— que a la de un líder cuyas órdenes no eran discutidas.
Bin Laden resultó ser un ávido lector de, por ejemplo, Noam Chomsky, autor de dos de los 39 libros digitales en inglés que aparecen en la lista aportada por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. Otras obras que el líder de Al Qaeda consultó durante sus días en Abbottabad fueron el texto del reputado periodista Bob Woodward, Las Guerras de Obama; Cristiandad e Islam en España, 756-1031, de C. R. Haines; o Ascensión y caída de los grandes poderes, de Paul Kennedy.
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